Vinculan precipitaciones extremas con el calentamiento global

Imagen: Juanma Gallego (CC BY-NC-ND 3.0)

Dos recientes estudios publicados en Nature han demostrado la inciencia del calentamiento global en el incremento de las inundaciones del hemisferio norte. Las investigaciones han sido llevadas a cabo por equipos de investigadores canadienses y suizos y han sido presentadas al mismo tiempo a la comunidad internacional.

El estudio canadiense, liderado por Francis Zwiers de la Universidad de Victoria, se ha basado en técnicas estadísticas para demostrar esta incidencia del calentamiento antropogénico en los episodios de precipitación extrema. La investigación se ha centrado en el registro de las precipitaciones producidas en la segunda mitad del siglo XX.
Los investigadores suizos, bajo la dirección de Pardeep Pall, se han centrado en el estudio de un caso concreto: las fuertes inundaciones que tuvieron lugar en el Reino Unido entre otoño y noviembre del año 2000. Este otoño fue el más húmedo en la zona desde que comenzaron los registros meteorológicos en 1776. Los investigadores han llegado a cuantificar en un 20% la incidencia del calentamiento sobre las precipitaciones extremas.


Un riesgo natural creciente

Una atmósfera más caliente tiene más capacidad para retener y transportar vapor de agua. Se calcula que el aumento de un grado centígrado en la temperatura de la atmósfera hace aumentar un 6% la capacidad de la atmósfera para retener el vapor.
La atmósfera es capaz de absorber una cantidad determinada de vapor de agua en función de su temperatura. Tras alcanzar el punto de saturación, el vapor de agua se condensa en torno a un soporte material (las propias impurezas del aire, en la mayoría de los casos). Una vez condensada en torno a un punto, el agua cae en forma de precipitación.
Los estudios publicados por Nature reafirman la sospecha generalizada de que el calentamiento global hará incrementar el número y la intensidad de los episodios meteorológicos extremos. El marco teórico estaba servido, pero faltaban evidencias concretas y medibles de la incidencia del aumento de las temperaturas en cierto tipo de desastres naturales. Esto es precisamente lo que se ha conseguido ahora. 
El conocimiento de estas incidencias nos permitirá conocer mejor los fenómenos meteorológicos extremos a fin de preverlos y minimizar al máximo sus consecuencias fatales. Sin embargo, su simple conocimiento no bastará para evitar desgracias si las administraciones y sus gestores políticos no toman verdadera conciencia del problema. Las catastróficas inundaciones de 2000 en las que se basa el estudio del equipo suizo son un buen ejemplo de ello. La Agencia Medioambiental del Reino Unido había advertido de las nefastas consecuencias que podría tener la construcción de miles de viviendas en las denominadas llanuras de inundación, las zonas llanas cercanas a los cauces de arroyos y ríos. Estas advertencias, sin embargo, fueron ignoradas en la mayoría de los casos. La Agencia calcula que el número de viviendas nuevas construidas en llanuras de inundación incrementará de cuatro a seis millones el número de ciudadanos británicos potencialmente afectados por futuras inundaciones.
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