Nubes artificiales en el desierto de Abu Dabi

Imagen: Juanma Gallego (CC BY-NC-ND 3.0)
La compañía suiza Meteo Systems asegura haber creado nubes artificiales en el desierto de Abu Dabi mediante el empleo de una novedosa tecnología basada en la ionización del aire. La empresa dice haber sido la responsable de las 52 tormentas que se desarrollaron en la zona durante el verano de 2010.
La novedad es que por primera vez se habría conseguido provocar de forma artificial la condensación de las diminutas gotas de agua que forman las nubes. Mediante la ionización de la atmósfera, Meteo Systems asegura poder atraer las pequeñas partículas que forman los núcleos sobre los que posteriormente se condensa la humedad. Para ello han utilizado cinco grandes ionizadores instalados en una zona indeterminada de El Ain, en el emirato de Abu Dabi.
La empresa ha sido contratada por el emir de Abu Dabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos Sheikh Khalifa bin Zayed Al Nahyan. La patente del proyecto está registrada en los Estados Unidos.
Hasta ahora, todos los intentos conocidos para generar la lluvia se habían basado en provocar la precipitación de nubes ya formadas. Por esta razón, la mayoría de los expertos que se han pronunciado se muestran muy escépticos respecto a la validez de los resultados del proyecto. Por el momento, no se ha publicado ningún estudio con datos que demuestren la relación causa efecto entre la tecnología puesta en marcha en Abu Dabi y el incremento de las precipitaciones.
Un viejo anhelo
 
Los intentos por modificar las condiciones meteorológicas no son algo nuevo. El ejército norteamericano se empleó a fondo durante la guerra de Vietnam en la llamada Operación Popeye. Bajo la tapadera de simples vuelos de reconocimiento militar, los norteamericanos sembraron de yoduro de plata los cielos vietnamitas con la intención de aumentar las lluvias y dificultar así la logística del Vietcong. La operación fue hecha pública en 1974, dos años después de darse por finalizada.
Los resultados, sin embargo, no fueron los esperados. Si bien llovió más de lo habitual, no se pudo establecer una relación directa entre las más de dos mil misiones “de sembrado de nubes” y el aumento de las lluvias.
La modificación de las condiciones meteorológicas siempre se ha movido en torno a una delgada línea entre la realidad y la ficción. Las continuas polémicas sobre el proyecto Haarp, son un buen ejemplo de ello. En España han tomado cuerpo algunas leyendas urbanas, como aquellas que hablan de avionetas que roban nubes y que han llegado a materializarse en forma de denuncia en los medios de comunicación por parte de la muy sui generis Asociación Ecológica Avionetas del Moncayo. La aparición en los medios de estas formas de folklore moderno nunca ha dado buena prensa a este tipo de informaciones que no dejan de ser una variación local de quienes ven chemtrails en las estelas de condensación provocadas por los aviones.
Más allá de las simples anécdotas informativas, el mayor problema sobre la modificación de las condiciones meteorológicas es que es difícilmente verificable. Las autoridades chinas, por ejemplo, han manifestado en varias ocasiones su intención de manipular las nubes para evitar que la lluvia pudiera aguar la fiesta en eventos señalados. Lo hicieron tanto en los Juegos Olímpicos de 2008 como en el desfile militar que en 2009 conmemoró el 60 aniversario de la fundación de la República Popular China. Sin embargo, es difícil saber si la ausencia de lluvia se debió a la manipulación o a que ese día, simplemente, no tenía que llover.
Meteo System y los lobbies del carbono
 
El oscurantismo en torno a Meteo Systems tampoco ayuda a verificar el éxito del proyecto. A excepción de una pequeña introducción pública, la práctica totalidad de su web está restringida mediante contraseñas de acceso.
De igual manera, los dominios asociados a Unitec Holding AG, empresa matriz de Meteo Systems, se despachan con un lacónico “nuestros productos y servicios solo son accesibles bajo petición personal”.
Otra sociedad denominada “Meteo Systems Projekt” fue inscrita en el registro mercantil suizo en marzo de 2010 como empresa diseñada exclusivamente para el proyecto de los emiratos. En el mencionado registro puede leerse como la sociedad está concebida para la “planificación y ejecución de proyectos sobre el cambio climático, en particular en Abu Dabi”.
Pese a que en los medios de comunicación hasta ahora solo se ha hecho mención a su presidente (el Doctor Helmut Fluhrer), un repaso a su pequeña junta directiva nos revela la presencia del noruego Jorgen Keyser, antiguo director de negociaciones para África del Norte en la petrolera BP y actualmente vicepresidente de Sindicatum Carbon Capital.
Jorgen Keyser, tercero por la izquierda, en conversaciones con la petrolera estatal de Azerbaiyán Socar, en abril de 2008. Imagen, © Socar.
Esta sociedad, participada por gigantes como Cargrill y Citigroup, basa su actividad en el comercio de derechos de emisiones de carbono establecidos tras los acuerdos de Kyoto. Pese a que Sindicatum Carbon Capital Group Limited tiene su origen en el Reino Unido y trabaja principalmente con proyectos en Asia, no puede obviarse el hecho de que está también convenientemente registrada en Nikosia (Chipre), un conocido paraíso fiscal.
El hecho de que alguien como Keyser forme parte de Meteo Systems parece reforzar la idea de que la empresa suiza está trabajando en algo consistente que puede llegar tener importantes implicaciones estratégicas en el manejo de los recursos naturales de nuestro planeta.
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