Estados Unidos apuesta por sus tierras raras

Imagen: Juanma Gallego (CC BY-NC-ND 3.0)
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) ha publicado el primer estudio monográfico sobre las reservas de tierras raras disponibles en el país. Los resultados son optimistas para los estadounidenses: se estiman unas reservas de 13 millones de toneladas. La nueva información “será muy importante, tanto para los políticos como para la industria”, ha declarado Marcia McNutt, director del USGS. Estados Unidos consume en la actualidad unas 10.000 toneladas anuales de este recurso estratégico.
Las tierras raras son un grupo de elementos químicos que van desde el lantano, el número 57 de la tabla periódica, hasta el lutecio, que ocupa el puesto 71. Pese a su nombre, las tierras raras no son elementos escasos en la naturaleza. Lo realmente raro, sin embargo, es encontrar concentraciones suficientes como para permitir su explotación de forma económicamente viable.
La importancia estratégica de este conjunto de elementos ha ido aumentando en los últimos años al convertirse en componente fundamental de las tecnologías más avanzadas: teléfonos móviles, coches híbridos y, sobre todo, fuentes de energía renovables.
No es la primera vez que las tierras raras preocupan a los norteamericanos. En marzo de 2010 varios expertos comparecieron ante representamtes del Comité del Congreso de los Estados Unidos para la Ciencia y la Tecnología. Mark A. Smith, de la empresa minera Mollycorp Minerals y Karl A. Gschneidner, de la Universidad del Estado de Iowa, pidieron ante los congresistas financiación para la reapertura de la mina de Mountain Pass, en California, así como la creación de un centro de investigación sobre tierras raras.
En 2002 esta mina de California dejó de explotarse por falta de rentabilidad, ante la imposibilidad de competir con los productores chinos. La empresa Molycorp compró la mina en 2008 y tiene la intención de extraer anualmente 20.000 toneladas de óxidos de tierras raras.
China monopoliza en gran medida la producción de tierras raras. Se estima que los chinos controlan entre el 90 y el 97% de la producción mundial. Lo hacen, como siempre, a lo grande y sin legislaciones ambientales que dificulten imponer en el mercado unos precios muy bajos frente a los de cualquier competidor.
En septiembre de 2010, durante una crisis diplomática que enfrentó a China y Japón debido a un encontronazo entre un pesquero chino y una patrullera japonesa, China decidió suspender sus exportaciones de tierras raras al país vecino. Por primera vez en la historia se usaba este recurso como arma de presión estratégica, de la misma forma que Rusia ha utilizado tradicionalmente su suministro de gas o los países de la OPEP han jugado con el grifo del petróleo.
Pero chinos y norteamericanos no son los únicos que toman posiciones en este nuevo juego geoestratégico. Recientemente la empresa australiana Greenland Mineral and Energy Ltd. ha descubierto el mayor depósito de tierras raras del mundo en una meseta cercana a Narsaq, en Groenlandia. La compañía asegura además que la explotación del depósito denominado ‘Kvanefjeld’ podría llegar a abastecer el 20% de la demanda mundial de tierras raras.
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