Martioda, un tesoro más allá de las reliquias

Texto generado mediante traducción automática. Original en euskera, publicado en Arabako ALEA. Imágenes: Servicio de Restauración de Araba.

Tras cinco años en el Servicio de Restauración, las reliquias de Martioda han visto la luz a través de una exposición que permanecerá abierta hasta el año que viene. Los huesos han sido datados en el siglo III, por lo que pertenecen a la misma época que la leyenda que tienen detrás. Sobre la datación, sin embargo, los expertos piden prudencia.

Toda una legión de legionarios romanos cristianos originarios de Tebas (Egipto) fue asesinada en el siglo III por el emperador Maximiano porque no adoraban a los dioses de Roma y se negaban a matar a los cristianos. Hasta aquí, la leyenda. Entre otras muchas, bajo el pretexto de esta historia, se lanzó un próspero mercado de reliquias en Europa, especialmente en la Edad Media. No era el único, claro. En torno a Santa Urtsula y a las once mil vírgenes mártires se formó también otra leyenda. Pues bien, el importante conjunto de reliquias vinculadas a estas dos historias ha sido guardado en la iglesia de Martioda hasta 2015. Estando la iglesia desacralizada y siendo propiedad de la Diputación, en esa fecha fueron trasladados al Servicio de Restauración de Álava para su investigación, consolidación y restauración.

Pues bien, pasados más de cinco años, ha llegado el momento de presentar ante la sociedad estas reliquias. Desde este viernes, el resultado del trabajo realizado se podrá visitar hasta enero del próximo año, en una exposición que se ha preparado en el Museo de Bellas Artes de Álava. Con esta cita tan cerca, a Cristina Aransay, responsable del Servicio de Restauración de Álava, se le nota ese punto entre la ilusión y los nervios. «Entre nosotros hemos comentado muchas veces que hemos estado muy involucrados en el proyecto y la verdad es que no sabemos cómo va a encajar la sociedad, si se va a entender bien nuestro trabajo. La restauración no consiste en dejar las cosas aparatosas, sino en preservar ese patrimonio y conservarlo bien para el futuro. Y, para ello, debemos investigar y conocer bien de antemano «. El reto que han tenido por delante no ha sido floja. Entre ellos se encuentran tejidos, huesos, madera, papel y metales. «Ha sido un trabajo interdisciplinar y todos los que han trabajado en ello, incluso los visitantes que han estado en el nuestro, se han quedado sorprendidos».

Para entender la historia que tienen detrás todos estos materiales, han recurrido a multitud de estudios y técnicas. Rayos ultravioleta, macro fotografías, radiografías, análisis químicos de pigmentos y muestras, análisis antropológico craneal o dataciones por Carbono-14. A dos piezas se les ha hecho un escáner y todo para ver lo que tenían dentro. Por el camino, se han encontrado con bellas sorpresas. Una bolsita llena de hierbas aromáticas, o dos fragmentos de cartas encontrados en la parte posterior de la estructura de una obra de arte.

Jardines curiosos

Fueron propiedad de la familia Hurtado de Mendoza, dedicada a la diplomacia en Flandes, dato que coincide con algunas características de las obras de arte. Lo más notable, la paridad que existe con el tipo de arte conocido como pequeño jardín. La historiadora de arte Aintzane Erkizia ha seguido la pista a las reliquias. Reconoce que no le ha sido una tarea fácil, pero a sus explicaciones se le nota fascinación por el tema. «Son pequeños jardines hechos de hilo, seda y alambre en los que intercalaban los huesos de los santos». Las expertas creen que detrás de estos trabajos pudo haber beginas, mujeres cristianas que se unían en comunidades sin ser monjas. Para aclarar las cosas, Erkizia quiere entrar en un convento que está en Bruselas para comparar a los de aquí con los de allí, y saber si detrás de todos ellos hay un patrón artístico idéntico. Pero, lamentablemente, hasta ahora no había tenido ocasión de hacerlo. Mientras tanto, el historiador de arte está en los archivos, tirando de la familia que tuvo en propiedad las reliquias; de momento, el único documento que hay en este asunto es el suyo.

En cuanto a las reliquias mismas, no puede negarse que la datación del siglo III es del todo sugerente. ¿No es un argumento para vincularlo con la leyenda de la legión? Aransay habla con mucha prudencia sobre el tema. «La datación es muy importante y tengo que confesarle que el conocimiento de ese dato nos hizo mucha ilusión; pero claramente: no hay pruebas de que los huesos se enganchen con los tebeos; necesitaríamos un documento». El resto de restauradores que se encuentran en la zona también han mostrado la misma cautela. ¿Qué piensan al salir del trabajo? ¿No es del todo raro que alguien que en la Edad Media quería hacer pasar unos huesos por reliquias elija precisamente huesos del siglo III? ¿Justo unos huesos contemporáneos de la leyenda? No se tragaron el anzuelo. «A mí me da igual que sean tebeos o no», responde el experto Jesús Cortés, que ha estado restaurando papeles encontrados en reliquias. «Lo importante es el patrimonio, su calidad artística está por encima de todo». », coincide Marina López. «Esto excede por completo el ámbito de la religión. Estas reliquias nos han permitido conocer de cerca las técnicas artísticas que se utilizaban hace tres siglos «. La restauradora Soledad Rojo no ha respondido, pero en la tertulia anterior ha sacado la cuenta de la datación en dos ocasiones. Quizá no sería mala idea salir del trabajo y preguntarle a él de vuelta para casa.

Sin embargo, las explicaciones de la historiadora del arte Erkizia suponen un baño de realidad. Dice que no es nada raro que algunas reliquias medievales sean del siglo III. «Con la ampliación de las ciudades afloraban necrópolis de la época romana que llegaban al mercado de las reliquias. Este mercado fue especialmente importante en algunas regiones alemanas «. Zasca!

Una vez finalizada la exposición, los responsables del área de patrimonio deberán tomar una difícil decisión. ¿Dónde ubicar las reliquias? «No se puede volver a Martioda porque allí no hay las condiciones adecuadas», ha adelantado Aransay. A la espera de que se aclare la nueva ubicación, el responsable tiene claro que tendrán que reunir todo el conocimiento adquirido en un libro. Allí recogerán las historias vividas en esta aventura de cinco años, así como la avalancha de datos. La gran duda, sin embargo, es que a más de uno le estará dando vueltas en la cabeza lo más seguro. De momento, ha llegado el momento de disfrutar del trabajo realizado y de la historia revelada.

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