Para conocer al animal que hace fuego

El ser humano es el único animal que se ruboriza y que experimenta morbo. También es el único que esconde sus actos sexuales de los demás y al que le crece constantemente el pelo en la cabeza. Estas son algunas de las muchas características que nos diferencian de otras especies y que nos hacen únicos.

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga y el profesor de psicobiología Manuel Martín-Loeches han estudiado este conjunto de atributos en su libro “El sello indeleble“, que ha sido presentado el pasado 5 de julio en el Museo de la Evolución Humana de Burgos (España).

El libro, editado por Debate, pretende ayudar a establecer la definición de la especie humana, estudiando cuándo y por qué han surgido los elementos físicos y psicológicos que nos diferencian como seres humanos frente otras especies con las que compartimos el planeta.

Los investigadores españoles han utilizado como punto de partida una lista de caracteres elaborada en 2005 por Mark V. Flinn, David G. Geary y Carol V. Ward y que está basada en trabajos anteriores de otros muchos especialistas. El listado está compuesto por 15 categorías en los que se agrupan los distintos atributos humanos que pueden proporcionar las claves para comprender la evolución humana.

Uno de los objetivos principales del libro es ayudar a elaborar una definición de nuestra especie, catalogando y estudiando “aquello que nos une y que no varía de una cultura a otra”, según han explicado los autores.

Algunas de estas características exclusivas de los humanos son tan evidentes que pasan desapercibidas, como el hecho de que sólo a nuestra especie le crezca continuamente el pelo de la cabeza.

“La biología no explica aún las razones genéticas de esta característica exclusiva de los seres humanos”, ha explicado Arsuaga, quien ha propuesto una explicación evolutiva para esta circunstancia.

“El pelo es un soporte a través del cual podemos comunicarnos. La barba y el pelo de la cabeza varían mucho de unas culturas a otras. Y dentro de cada cultura el tipo de peinado cambia a lo largo de la vida. Peinarse sirve para expresar identidad social y cultural”, ha añadido.

Martín-Loeches ha apoyado la explicación de Arsuaga. “La salud del pelo es un indicador para saber si la persona está en una edad más fértil que en otras edades”, ha argumentado.

El psicólogo ha mencionado el morbo como otra de las características que nos hacen únicos y sobre la que apenas hay ningún estudio científico. “A la especie humana le gusta, en determinadas circunstancias, ver cadáveres. Nadie sabe por qué”, ha relatado. La única explicación hasta el momento, aunque superficial según Martín-Loeches, es la que atribuye su origen a una supuesta ventaja evolutiva para aquellos cazadores que no se veían tan afectados como otros al ver cadáveres.

Arsuaga ha defendido que el objeto de estudio de la paleoantropología es la especie humana actual. “Pero para conocernos a nosotros mismos hay que estudiar nuestra historia evolutiva. Nuestro objeto es entender la biosfera actual y la especie humana en particular. La paleontología es una ciencia del presente”, ha defendido.

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