El mar desentierra en Asturias un bosque de hace 300 millones de años

 

La acción de un temporal sobre la playa de Arnao, en la costa de Asturias (España), ha sacado a la luz los restos petrificados de un bosque de hace 300 millones de años. El estudio de estos restos permitirá a los especialistas conocer con más detalle el paisaje vegetal y las condiciones medioambientales reinantes en esta época.

Basándose en el estudio de estos grandes troncos, así como en los restos de flora que han ido apareciendo en el yacimiento carbonífero de Arnao, los investigadores piensan en la existencia de “bosques propios de un clima cálido y húmedo, condiciones comparables a las de un bosque ecuatorial actual”, según ha explicado a Sistema Tierra el paleontólogo de la Universidad de Oviedo Miguel Arbizu.

La magnífica conservación de estos fósiles vegetales ha permitido a los científicos hacer láminas delgadas para realizar estudios histológicos y reconocer de esta forma la estructura celular de los vasos conductores en raíces y troncos.

Los troncos recientemente aparecidos no son el único tesoro paleontológico de la zona. El área de Paleontología de la Universidad de Oviedo lleva más de treinta años trabajando y publicando estudios sobre otros yacimientos de Arnao del Devónico, cien millones de años más antiguos que los del yacimiento carbonífero de la playa. Los fósiles de este periodo representan la vida marina de esta parte de Asturias que, en esta época, se encontraba sumergida en un mar tropical, cálido y poco profundo, en el que hubo momentos en el que se desarrollaron arrecifes coralinos.

Necesidad de protección

Ya en 2006 Miguel Arbizu y su colega de la universidad de Oviedo Isabel Méndez mostraron su preocupación por la falta de protección del conjunto paleontológico de Arnao. Hasta el momento el único organismo que vela por su seguridad es el Ayuntamiento de Castrillón, que ha incluido estos yacimientos dentro del “Plan especial de protección del Patrimonio Arqueológico de Arnao” y ha subvencionado la colocación de paneles explicativos en distintos lugares del municipio.

“Estos yacimientos son expoliados constantemente por furtivos que comercian con ellos o los intercambian con diferentes coleccionistas”, denuncia Arbizu, quien considera necesario que las Consejerías pertinentes asignen a los yacimientos de Arnao una figura de protección adecuada, ya sea como Patrimonio Natural o Cultural. Esto permitiría la salvaguarda efectiva de estos yacimientos y evitaría “el expolio y destrucción al que hoy día siguen sometidos”, según precisa este especialista.

Castrillón, una ventana al pasado
Los materiales más antiguos presentes en la costa de Castrillón son unas cuarcitas de 500 millones de años de antigüedad (Cambro-Ordovicico) que forman el Cabo Vidrias. Estas rocas nos remiten a un tiempo en el que Asturias se encontraba en aguas frías de la Antártida. En esos momentos la vida sólo prosperaba en el agua, ya que los vegetales y animales más evolucionados eran algas y peces. Se trataba de “continentes hostiles, arrasados por el frio, carentes de toda cubierta vegetal y sin asomo de vida”, según explica Arbizu.

Habría que esperar 80 millones de años para que los vegetales comenzaran a conquistar el medio terrestre. Más tarde vendrían los primeros animales que dieron los primeros pasos sobre la faz de la tierra.

Durante el periodo Devónico Asturias, junto con el continente al que estaba adosado, viajó hacia el norte para encontrarse hace unos 400 millones de años en mares cercanos al trópico de Capricornio. “Allí la vida bullía, tal como lo atestiguan los yacimientos de Arnao”, relata el paleontólogo. “En su viaje hacia el norte, el paleocontinente de Gondwana, en el que se encontraba Asturias, chocó con Laurasia y se formó una gran cordillera. En esta época, hace unos 300 millones de años, Asturias se hallaba en posición ecuatorial y cerca de la costa”. Según explica Arbizu, estas condiciones permitieron el desarrollo de grandes bosques, cuyos restos fueron enterrados para convertirse en los carbones que han tenido tanta importancia desde el inicio de la era industrial.

En estos momentos, los investigadores de la Universidad de Oviedo, en colaboración con dos especialistas en Paleobotánica, Silvia Cesari, del Museo Argentino de Ciencias Naturales, y Carmen Álvarez, del Jardín Botánico de Córdoba (España), están preparando el primer artículo sobre el Carbonífero de Arnao.

Imagen: Isabel Méndez, del área de Paleontología de la Universidad de Oviedo, examina el yacimiento (Fotografía: Miguel Arbizu).

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