La noticia fue publicada por el diario “El Mundo” el 28 de noviembre. La firmaba el periodista Javier Cavanilles y su titular era contundente: “Las nuevas caras de Bélmez fueron falsificadas por unos ‘cazafantasmas’ en complicidad con el Ayuntamiento”.
Básicamente Cavanilles afirma en su noticia que Pedro Amorós y la SEIP, junto al Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda, han falsificado las nuevas “teleplastias” aparecidas en Bélmez. Dejando a un lado la idoneidad del término “cazafantasmas”, lo primero que se te ocurre al leer algo así es que cualquiera que se arriesgue a firmar semejante titular debe tener pruebas contundentes y definitivas.
Pues parece que no.
La base de la argumentación que aporta Cavanilles se basa fundamentalmente en las afirmaciones del investigador Francisco Máñez, conocidas desde hace un buen tiempo, quien planteaba que es posible fabricar “teleplastias” a base de aceite y agua.
Lo planteado por Mañez es de sentido común. Es posible fotocopiar a color billetes de 500 euros. Es posible fabricar “pinturas rupestres” a base de hollín y ocre, pero si alguien pretendiera demostrarnos que Altamira es un fraude, pocos tomarían ese argumento con seriedad.
Cavanilles también basa su argumentación en una serie de irregularidades que un fotógrafo mexicano dice haber encontrado en el curriculum de Pedro Amorós, planteando que ni es ingeniero, ni colabora con la BBC, ni con Expediente X. Siguiendo esa lógica tan particular de uno más uno son once, saca su conocida su conclusión: todo es un invento de la SEIP y el Ayuntamiento.
Algunas perlas
Aunque en un principio creí que todo era fruto de su propio desconocimiento, poco a poco voy decantándome por la certeza de que Cavanilles distorsiona conscientemente los hechos.
“Para lograr su objetivo, la alcaldesa de Bélmez ha contado con la ayuda de Pedro Amorós y su SEIP, el ente que fundó el falso ingeniero informático alicantino y en el que jamás se han producido elecciones para elegirle. Además, un pomposo «Comité Internacional de Investigación» decide quién puede ingresar como miembro (previo pago de 30 euros).”
Cavanilles continúa afirmando que “el engaño ha provocado la indignación de la comunidad científica española [- sin aportar ningún dato más- ] e incluso ha motivado un exhaustivo monográfico por parte de la Sociedad Para el Avance del Pensamiento Crítico (integrada por científicos de primera fila), en la que se repasa la historia de este engaño (www.arp-sapc.org).”
Siguiendo el link proporcionado por Cavanilles, vemos cómo funciona esa “Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico”. Así, según su propia web, descubrimos que “para hacerse socio de ARP-SAPC es necesario contar con el aval de dos socios (este “filtrado” es necesario para evitar que se incorporen a la asociación personas que pudieran distorsionar el normal funcionamiento de ARP-SAPC).” Y, quizás esto también escandalice a Cavanilles, se deja bien clarito que “La cuota de socio para el año 2004 es 50,27 EUR”.
Dejo en manos del lector juzgar si ARP está integrada por “científicos de primera fila” ["Relación de socios"].
Mi conclusión es clara. SEIP y ARP-SAPC son dos sociedades privadas que se financian mediante cuotas. Pero la conclusión de Cavanilles parece ser otra.
El berenjenal
Cavanilles ha defendido su tesis en diversos programas que él calificaría de “cazafantasmas”, como La Rosa de los Vientos (Onda Cero), Milenio 3 (Cadena SER) o “La otra dimensión” (Radio Euskadi). Su intervención en el programa “La Rosa de los Vientos” fue clarificadora. Entre otras muchas cosas vino a decir que Amorós es una buena persona, pero que “se mete en unos berenjenales que le vienen muy grande”.
Creo que, sin pretenderlo, estaba describiendo su propia situación.
Cavanilles se ha sentido atraído por la posibilidad de publicar una “exclusiva” facilona: acusar de un fraude paranormal sin pruebas. Probablemente pensaba que las cosas iban a ser más fáciles, y que iba a tener su pequeño momento de gloria informativa tras el paseo de rosas que supone “desmontar” un fraude paranormal. Cavanilles, en su pretensión de destapar un fraude, ha cometido otro fraude. Ha acusado a varias personas, con nombres y apellidos, de cometer un engaño . Sin pruebas.
Hablando en plata, parece más bien que Javier Cavanilles se ha “comido el marrón” de hacerle el trabajo sucio a una serie de personajes que generalmente tiran la piedra y esconden la mano.
Probablemente en Bélmez haya uno o varios fraudes. Quien consiga demostrarlo con pruebas fundamentadas y fehacientes se ganará el respeto de muchos y pasará a la pequeña historia de la investigación paranormal. Mientras tanto, personajes de dudosa credibilidad como el tal Cavanilles patalearán entre el fango salpicando a mucha gente sincera y noble mientras los instigadores, escondidos entre la maleza, se ríen del espectáculo.













Ummm… que argumentación tan poco sólida… comparando Altamira con Bélmez… y ARP con la SEIP…
Por cierto, quiero saber, si me lo puedes decir, claro, quiénes son esos que “tiran la piedra y esconden la mano”. Se lo he preguntado a Iker Jiménez, quien sostiene la misma tesis de Cavanilles -marioneta de trapo-, pero no me ha contestado. Y es algo que me interesa.
Me parece curioso lo de la opinion del lector (que creo que es un sarcasmo) sobre los miembros de ARP. Sobretodo, teniendo entre ellos a nombres bien conocidos como Bernat Soria, Fernando Savater o Mario Bunge.
Tambien comentas:
“Es posible fabricar “pinturas rupestres” a base de hollín y ocre, pero si alguien pretendiera demostrarnos que Altamira es un fraude, pocos tomarían ese argumento con seriedad.”
Cuando es curioso, que la autenticidad de estas pinturas tardo bastante en ser demostrada: “A partir de mediados del siglo XIX, las falsificaciones se dieron con frecuencia. Es comprensible que, cuando Marcelino Sanz de Sautuola publicó el hallazgo de las pinturas paleolíticas de Altamira en 1880, los más eminentes sabios de la época concluyeran que se encontraban ante un engaño descarado y no admitieran su error hasta 1902.”
Es cierto, y además es un ejemplo que suelo utilizar a menudo en discusiones con gente de “arraigados planteamientos científicos”. Altamira fue considerada un fraude durante más de veinte años, hasta que tuvo que publicarse el “Mea Culpa d’un sceptique” de Cartailhac. Básicamente el paradigma científico de la época se la comió con patatas y tuvo que reconocer que “aquellos hombres primitivos” tenían capacidad artística y simbólica.
No hay verdades inmutables, ni siquiera en el ámbito de la ciencia.
Esta explicación adicional la tenía en el borrador del post, pero he decidido no entrar en ello para no generar interpretaciones falsas. No comparo el Arte Rupestre con las “teleplastias”, ni mucho menos. Simplemente planteo que Cavanilles no demuestra cómo se han generado las “caras”, sino cómo podrían generarse. Puestos a hacer propuestas, reivindico que las “caras” se generaron mediante serigrafía.
Algunas cosas que dices me parecen inexactas:
Máñez no plantea simplemente que es posible fabricar caras con agua y aceite. Lo que plantea es algo más. Nos cuenta- y con él otros testigos en nada relacionados con ARP y si con la SEIP- es que en la casa de Felipa no habían caras, que allí se hizo la demostración con total éxito y que esa misma noche, tras su marcha, aparecieron las primeras caras precisamente con la primera parte del método de Máñez, mojando el suelo según cuenta el propio Amorós. Y qué el resto aparecieron tras cursar instrucciones a Felipa acerca de que siguiera mojando el suelo con regularidad.
Es decir, no se trata de la mera posibilidad de que se puedan producir billetes falsos, tenemos unos billetes producidos que no han aparecido en modo alguno de manera espontánea, sino con un “aparato” que se parece sospechosamente a una fotocopiadora.
Las acusaciones referentes a los títulos y colaboraciones de Amorós son originales de Cavanilles, que publicó un artículo en El Mundo al menos 2 años antes de que Mauricio- José Swchartz publicara sobre el mismo asunto en su blog. Amorós explicó en su foro hace unas semanas, justo antes de que aparecieran los recientes artículos de Cavanilles, que Cavanilles había rectificado y que ahora eran amigos. Algo evidentemente falso.
Aunque las anteriores falsedades de Amorós- no hay desmentido público y documental de Amorós hasta la fecha- puedan pesar en al ánimo de Cavanilles, su argumentación acerca del fraude se sustenta en cuestiones ajenas a esto, como puede comprobar quien lea el artículo.
Aunque tienes razón en apuntar que tanto la SEIP como la SAPC son entidades privadas que cobran unas cuotas, el aspecto en el que incide el autor es en la falta de funcionamiento democrático de la SEIP, algo que exige la ley de asociaciones y en que es un comité quien decide a quien invita a formar parte de ella.
No entiendo como algo objetivo, que los miembros de SAPC sean o no científicos de primera línea, se deja sin comentar. El enlace que presentas es una relación parcial de socios y entre ellos, evidentemente, hay científicos de primerísimo línea. Tampoco entiendo que peso puede tener en su argumentación ese hecho o su contrario.
Parece molestarte el calificativo de “cazafantasmas”, pero en vista de las actividades de la SEIP, que incluyen la transcomunicación, como la llamáis, no parece estar muy desencaminado. ¿Qué otra cosa pretenden encontrar en las psicofonías sino voces fantasmales? ¿Qué otra cosa piensan- pensáis- los miembros de la SEIP que son las caras de Bélmez, antiguas o nuevas para nombrarlas fenómenos parapsicológicos reales?
Dices que la frase de Cavanilles respecto a que la situación “le viene grande” a Amorós describe mejor su propia posición. Lo único que objetivamente puedo decir es que Cavanilles es un profesional del periodismo mientras que Amorós es un aficionado a los fenómenos parapsicológicos que dedica a ello su tiempo libre y sus recursos personales, o los de la SEIP, una asociación igualmente compuesta por aficionados a esas cosas que dedican esfuerzos personales como aficionados.
En cualquier caso no dejas de hacer en ese asunto un juicio de intenciones intentando adivinar, además, que alguien se encuentra detrás y las propias intenciones de estos. Una opinión muy poco fundada, me temo.
Si, creo que probablemente hay algún fraude en Bélmez. Y creo que hay suficientes indicios para sospechar, al margen de lo que Cavanilles escriba en su diario, que las últimas caras pueden ser un buen ejemplo.
¿Por qué los magufos siempre tenéis que publicar vuestra foto bien grandota? Qué vanidad la vuestra coñe, que no se salva uno… Después son los escépticos los que buscan protagonismo.
A quien pueda interesar: Pedro Amorós me interpuso una demanda por esos (y otros artículos) y solicitó medidas cautelares contra mi. Ha perdido los dos juicios y el recurso, y le ha tocado pagar las costas.
A lo mejor no estaba tan equivocado, amigo JuanMa
las sentencias están en:
http://jabber-hispano.org/mesias/modules.php?name=News&file=article&sid=186