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Unbe

40 años después de las supuestas apariciones de la Virgen, decenas de fieles siguen reuniéndose cada domingo en el vizcaíno Alto de Unbe en busca de un milagro.

“Dios te salve, María”, rezan los fieles dentro de la casa de las apariciones. En una estancia más pequeña, situada en la parte trasera del edificio, la gente enciende velas y pide favores a la Virgen. Se trata de un caserío de dos plantas reconvertido en iglesia. En su porche se muestra una larga lista de curaciones atribuidas a la intervención divina.

Como cada domingo, el ir y venir de creyentes es constante en el Alto de Unbe. La mayoría se dirige, en primer lugar, a la fuente del agua milagrosa. Se encuentra situada frente a la casa reconvertida en iglesia. Según puede leerse en un letrero, el agua no es potable y únicamente puede usarse para lavar el cuerpo. Algunos visitantes, sin embargo, no lo tienen demasiado claro. “¿Es sólo para los enfermos?”, le pregunta una mujer entrada en años a su acompañante. “Parece que no, mira lo que hace la gente”. Queda claro: la gente moja sus pies y sus brazos con el agua de Unbe.

No paran de llegar fieles de todo tipo y condición. Quizás lo más sorprendente es encontrar un buen puñado de gente joven. Algunos visitantes traen ramos de flores. Una familia, recién llegada del bautizo de su nuevo vástago, se acerca con el niño para bendecirlo de nuevo con el “agua milagrosa” de Unbe. Hacen su particular bautizo por segunda vez, pero esta vez por su cuenta y riesgo, fuera de la ortodoxia de la Iglesia.

Y es que la Iglesia Católica no quiere saber nada de este asunto. Las apariciones de la Virgen de Unbe no consiguieron el respaldo logrado por otras manifestaciones marianas como las de Fátima o Lourdes. Aunque la jerarquía eclesiástica se muestra generalmente cauta ante todas las apariciones, las visiones de Portugal y Francia sí consiguieron, al menos, un respaldo oficioso por parte de la Iglesia. Es de sobra conocido, por ejemplo, el fervor que mostraba el difunto Juan Pablo II por la Virgen de Fátima. Pero Unbe no tiene ningún tipo de apoyo, quedando su devoción únicamente en manos del fervor popular de los fieles que se acercan a sus aguas y de una “Asociación de Colaboradores con la Familia de la Vidente de Unbe, Felisa Sistiaga”.

Un mensaje apocalíptico

Aunque las primeras apariciones se remontan a 1941, con la visión de la imagen de la Virgen María aparecida tras una luz que descendió del cielo, el grueso de la actividad visionaria tuvo lugar entre 1968 y 1971. La Virgen se apareció en varias ocasiones a Felisa Sistiaga, una sencilla ama de casa que vivía junto a su familia en el Alto de Unbe. Felisa, que pensaba y hablaba en euskera, se dirigió a la madre de Dios en su lengua materna, pero la Virgen mostró poca sensibilidad hacia esa lengua. Quién sabe si para evitar las complicadas estructuras del verbo vasco o verse en un aprieto con las conjugaciones, la Virgen se expresó siempre en un perfecto y claro castellano.

Como en otras supuestas apariciones similares, tampoco en esta ocasión la Virgen se mostró demasiado optimista. Ordenó que se le dedicara un templo y auguró desastres para la Humanidad descarriada.

Felisa Sistiaga, transmitiendo lo revelado por la Virgen el 23 de mayo de 1971, pronosticó que en treinta años se produciría “una niebla intensa” y “un aviso del castigo”. Con ello asistiríamos al final de los tiempos y la segunda llegada de Jesucristo. Hoy, más de ocho años después del cambio de milenio, ninguna de las profecías se ha cumplido, pero eso parece no importar a los muchos devotos que se acercan cada domingo en busca del agua milagrosa para su cuerpo y del consuelo de la fe para su alma.

Felisa Sistiaga, que además de recibir la visita de la madre de Dios aseguró haber visto ángeles y hasta al mismísimo San Pedro con llave en mano, falleció en 1990 sin poder comprobar que el fin de los tiempos anunciado en sus visiones había quedado definitivamente en agua de borrajas.

Sus descubridores han recomendado prudencia. Se trata de algo lógico en cualquier investigación, aunque también es cierto que “prudencia” es lo primero que suele decirse cuando no se está seguro de hasta dónde puede llevar el propio alcance de un descubrimiento.

Y es que no es para menos. Los vascos enamorados de la protohistoria y la época romana estamos de enhorabuena. A menos de 10 kilómetros de Vitoria-Gasteiz (Álava, Euskal Herria), los arqueólogos del proyecto Iruña-Veleia III. Milenioa acaban de destapar el cofre del tesoro.

Iruña-Veleia fue la capital de los caristios, una de las tribus de Vasconia que se romanizó con la llegada de las legiones y las grandes rutas comerciales. Situada en el recorrido de la vía Astorga-Burdeos, durante los primeros siglos de nuestra era Veleia floreció romana sobre un sustrato indígena.

Hasta ahora la ciudad caristia había proporcionado informaciones valiosas a los investigadores, pero los nuevos hallazgos encontrados en Veleia son tan sorprendentes e inesperados que parecen abocados a reescribir la historia.

Y aunque lo normal es que las sorpresas lleguen de una en una, en este caso han llegado una detrás de otra: se trata de una serie de hallazgos que revolucionan la historia de este rinconcito del mundo y de parte del resto.

Una vez más, una desgracia de pasado ha permitido que tengamos una información sorprendente. Un incendio en la denominada domus de Pompeia Valentina provocó el derrumbe de de una parte de la cubierta de la casa, sellando con ello una serie de objetos que pueden proporcionarnos una información valiosísima. Es allí donde los arqueólogos han encontrado un paedagogium, una zona dedicada a la educación de los pequeños de la casa.

Euskera, jeroglíficos y “padre nuestro”

En cuanto a contenido se refiere, lo hallado en tal recinto es, a todas luces, espectacular. Grafías con términos en euskera, inscripciones en jeroglífico egipcio, referencias a la historia de Egipto en latín y representaciones cristianas en una zona que hasta ahora se creía completamente gentil hasta el siglo V.

Al parecer el encargado de la educación de los niños de esa domus era alguien de que dominaba la escritura y la historia egipcias, algo completamente inusual en unas fechas tan tardías y en una esquina del imperio tan alejada de África. Todo parece apuntar a que fue un instructor egipcio el elegido para educar a los hijos de una familia que había adoptado el cristianismo como fe.

Exceptuando algunos nombres propios encontrados en estelas, hasta ahora las palabras más antiguas conservadas en euskera escrito se surgieron en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Una placa recuerda allí al visitante que el monasterio es la cuna del euskera escrito: “La Academia de la Lengua Vasca y el Instituto de Estudios Riojanos y la Orden de Agustinos Recoletos en conmemoración del milenario de las primeras frases en lengua vasca”. Una placa que a partir de ahora deberá ser revisada, ya que inscripciones encontradas en Veleia como “urdin izar” (estrella azul), o “gure ata” (padre nuestro) son siete u ocho siglos más antiguos.

Los arqueólogos de Iruña Veleia han encontrado además un Calvario que parece ser la representación más temprana de la muerte de Cristo. Podría tratarse de la imagen de este tipo más cercana cronológicamente a la vida de Jesucristo.

Tanto la representación del Calvario como el hecho de que las primeras palabras escritas encontradas hacen referencia a un padre nuestro en euskera hacen suponer que el cristianismo estaba arraigado en estas tierras mucho antes de lo que se pensaba.

Lo más apasionante es que los arqueólogos apenas han comenzado a arañar el yacimiento de Iruña-Veleia. Serán necesarias décadas de investigación para dar luz a los muchos puntos oscuros que presenta el comienzo de nuestra era en estas tierras.

Otra vez me había vuelto a perder. Acerqué el coche al arcén en un cruce de carreteras y di comienzo a una a mi particular pelea contra uno de esos mapas que siempre resultan demasiado grandes y poco precisos. Giré el mapa a la derecha y la cabeza a la izquierda.

Inmerso en aquella curiosa gimnasia de la desorientación, no me había dado cuenta de que alguien había parado a mi lado su todoterreno. Parecía haberse apiadado de mi cómica situación. Me preguntó si necesitaba ayuda.

- Para ir a Laño, sigue por esta misma carretera hasta Baroja y desde allí toma un camino que sale a la derecha de la iglesia. Hay algún bache, pero se puede ir bastante bien.

Es lo que tiene la cosmovisión desde un todoterreno. Según me iba adentrando en el camino pude comprobar con espanto que los “baches” eran en realidad verdaderos cráteres. Mi pobre 307 tampoco parecía estar muy de acuerdo con el concepto de bache que tenía el lugareño, y protestó calándose un par de veces.

El cielo se había transformado de un azul plomizo a un gris oscuro cuando conseguí encontrar la ermita de Nuestra Señora de la Peña. Auténtica magia en estado puro.

Fue la primera vez que me acerqué a ese lugar. Desde aquel día, han sido bastantes las ocasiones en que me he dejado seducir por la visita a unos parajes injustamente tratados y muy poco valorados: en el Condado de Treviño, las localidades de Faido, Laño y Marquinez esconden verdaderas joyas esculpidas en piedra.

Eremitas en Treviño

Me introduzco en el recinto excavado en la roca. Los ojos tardan en acostumbrarse, ya que el contraste entre la oscuridad del recinto y la luz exterior es extremo. Su acústica impresiona. A mis pies, una serie de tumbas.

Datadas hacia los siglos VI y VII, algunas cuevas son agujeros diminutos y claustrofóbicos. Otras son recintos de dos o tres metros cuadrados. Y hay también verdaderas ermitas talladas en la arenisca, con varias estancias comunicadas entre si.

La mayor parte de las cuevas eremíticas de Treviño se extienden a ambas márgenes del pequeño valle que da acceso al pequeño pueblo de Laño. Una serie de moles de arenisca que comparten una particularidad: fueron durante muchos años morada de personas que decidieron retirarse de la sociedad de su tiempo. Santorkaria a la izquierda, con dos decenas de cuevas, y el conjunto de Las Gobas a la derecha, con once cuevas artificiales.

No es difícil imaginar la tremenda soledad que podían “disfrutar” aquellas gentes que habían decidido emplear su vida en semejante aventura espiritual.

Al entrar en algunas de ellas, angostas y asfixiantes, uno no puede sino sobrecogerse y preguntarse sobre el por qué de tan drástica decisión.

Buscando a Dios en las rocas

En los primeros tiempos del cristianismo fueron muchos los que optaron por escapar de la vida “mundana” y entregarse por completo al espíritu. Así, en un tiempo a caballo entre lo salvaje y lo divino, Dios se convirtió en el centro absoluto de las vidas de mucha personas.

En ese intento de alejarse del mundo, fueron diversas las fórmulas empleadas por aquellos hombres y mujeres. Muchos de ellos llevaron su fervor religioso al extremo. Algunos eligieron un camino público y ostentoso, como aquel San Simeón de Siria, que pasó más de treinta años arengando y delirando sobre una columna a 20 metros de altura. Otros se hicieron emparedar de por vida en unos pocos metros cuadrados. Pero la gran mayoría de estos creyentes eligieron pasar sus días en la soledad de los montes. Fueron los eremitas, aquellos que profesaban su fe en las oquedades de las rocas.

A día de hoy son pocas las referencias fiables que tenemos en torno los anacoretas de estas tierras, y aún así hemos de ser conscientes de que esas pocas informaciones están contaminadas por el devenir de los tiempos. Así, un eremita como San Millán fue convertido por la propaganda de épocas no tan pretéritas en un auténtico guerrero “mata moros”.

Lo único que parece claro es que el movimiento eremita entró en declive debido fundamentalmente a la intervención de la Iglesia. La jerarquía eclesiástica, preocupada por un movimiento que escapaba a su dominio, intentó canalizar aquellas sinergias de un modo mucho más controlable. Así, el retiro del mundo pasó a ser algo estrictamente organizado y fundamentado en unas reglas. Se desarrollaron de este modo las órdenes monásticas que hoy nos son tan familiares. Y aunque siguieron existiendo eremitas, el movimiento pasó a resultar algo anecdótico.

Pequeñas joyas en la piedra

Las cuevas de Laño no son, ni mucho menos, las únicas del entorno. Sin salir del Condado de Treviño, encontramos cuevas eremíticas en Markinez y en Faido. En este último enclave se da un curioso ejemplo de superposición, una suerte de símbolo del intento eclesiástico por controlar el eremitismo. Así, sobre una cueva artificial del siglo VI se erigió hacia el siglo XIII la actual ermita de Nuestra Señora de la Peña.

En cuanto al conjunto de cuevas de Markinez, la sacralidad de la zona se ha mantenido hasta hoy durante cientos de años. Así, muy cerca de las cuevas eremíticas se construyó en 1226 una pequeña y deliciosa ermita dedicada a San Juan.

Sin embargo, en las “gobas” de Laño no ha habido superposición de elementos sagrados. Por alguna razón que desconocemos, aquel lugar sagrado fue olvidado y relegado a la categoría de refugio ocasional de pastores.

Hoy los viejos roquedos tienen otros moradores. Pequeñas rapaces y córvidos son los nuevos eremitas. Una pareja de aviones comunes planea inquieta en torno a los recuerdos de una forma de vida que hoy nos es difícil asimilar.

En un intento por comprender aquella locura, con una extraña mezcla de curiosidad y morbo, me he introducido en una de esas pequeñas oquedades intentando contagiarme de algún modo de los sentimientos de aquellos eremitas. Cierro los ojos y dejo fluir mis pensamientos. Vano intento el del hombre del siglo XXI. Repentinamente, un pensamiento tan mundano como inesperado se ha apoderado de mi mente en blanco.

Estamos a 31 y van a pasar la hipoteca.


Paisaje sonoro en Faido . Las gotas de lluvia caen frente a la cueva. Un cárabo hace sus primeras llamadas mientras un lejano ladrido llega desde el pueblo. [470 KB ]

“Cada vez estoy más convencido – a medida que pasa el tiempo y observamos la investigaciones – de que el calentamiento global es el mayor engaño jamás cometido con el pueblo estadounidense y el mundo.”

Lo decía hace unos años el senador estadounidense James Inhofe, presidente del Comité del Senado sobre Medio Ambiente y Obras Públicas. El mismo personaje que justificó en su día las torturas de Abu-Ghraib, recomendó en el Senado el libro “State of Fear” de Michael Crichton. Recientemente publicada en castellano, la novela “Estado de miedo” se ha unido a la campaña del “aquí no pasa nada”.

Al parecer el libro ha causado una agria polémica en Estados Unidos. Se trata de una novela en la que unos malvados ecoterroristas amenazan al mundo. El cambio climático se presenta en el libro como un camelo orquestado por los ecologistas para presionar a los buenos gobiernos. Una historia así no pasaría de ser considerada como un simple thriller si no hubiera sido utilizada en Estados Unidos para fomentar la oposición a Kyoto desde las más altas esferas.

La evidencia científica

A día de hoy hay un amplio consenso entre los científicos de todo el mundo: el cambio climático es una realidad. Las temperaturas están aumentando, y los cambios en el clima global son un hecho irrefutable.

Ni siquiera las previsiones más conservadoras son demasiado esperanzadoras. Más calor, aumento del nivel de las aguas, más desertificación… En un mecanismo extremadamente complejo como es el intercambio de temperatura global, alteraciones en la circulación termohalina podrían llegar a ser catastróficos.

Y es ahora cuando los nuevos señores feudales abrazan su particular teoría de la conspiración. “No está demostrado la incidencia humana en el cambio climático”, vienen a decir. Acostumbrados a dar la versión oficial, ¿qué podemos hacer cuando la versión oficial no nos conviene?

Pues nos inventamos una historia.

Estábamos acostumbrados a ver cómo las teorías conspirativas han sido utilizadas desde hace muchos años en Norteamérica por todos los colores políticos. Pero es ahora, especialmente desde los atentados del 11-M, cuando la ultraderecha española está empezando a utilizar en su práctica diaria ese tipo de planteamientos. “Kyoto, primer paso para el gobierno mundial”, “Vuelta a la caverna” o “Salvar al planeta… del ecologismo” son algunos titulares significativos rescatados de articulistas del pomposo y surrealista Instituto Juan de Mariana, el último invento de los ultraconservadores hispanos a la hora de intentar fotocopiar algo parecido a las think thanks anglosajonas. Ni Santiago Segura sería capaz de crear semejante caricatura.

En la era de la información la memoria es breve. Hace unos años nos escandalizaba saber que el Gobierno estadounidense iba a pagar los servicios de periodistas en todo el mundo para difundir sus campañas. Como en otros tantos ámbitos, más bien parece que se quiso “normalizar” una práctica de gran tradición entre los bastidores de la comunicación. Por eso, uno puede evitar el preguntarse si realmente esta gente se cree lo que dice o es que simplemente están bien pagados.

Por cierto, según dicen, en la novela de Crichton ganan los buenos. Lo tenemos jodido.

Nunca he entendido la afición extraterrestre por iluminar las pirámides de Egipto. Sinceramente, no logro adivinar qué es lo que consiguen con ello. Aun así, comprendo que la imagen es recurrente y que resulta un buen icono para quienes creen que seres del espacio han influido en el desarrollo de la humanidad.

La imagen la he encontrado en la portada de Plan Cósmico (www.plancosmico.com ), una web a la que he acudido tras ser mencionada en la entrevista que han hecho a varios miembros de la misión Rama en el programa Boira de Tarragona Radio.

Aunque esperaba encontrarme una bucólica página de contactados, he comprobado con sorpresa que las cosas han evolucionado mucho desde los tiempos en los que Sixto Paz predicaba en el desierto y en los medios. He de reconocer que no he tenido tiempo ni ánimo para leer en profundidad los contenidos de la web. Aun así, a primera vista, me ha sorprendido ver que al frente de la web no está un gurú o un grupo de fieles.

“MC CASTEPOL Y CIA S. en C. es una empresa que orienta su esfuerzo a la divulgación de todo aquello que contribuya con el despertar de la conciencia del ser humano, para que éste alcance la paz y la armonía, así como su realización plena.”

Un detalle más curioso aún es que el nombre de Rama (o Rahma) ya apenas se menciona. En un vistazo rápido a la web, “Rahma” sólo aparece inevitablemente reseñada en la biografía de Sixto Paz. Parece un nombre “quemado” dentro de un colectivo que quiere sentar las bases de una nueva doctrina.

El discurso de Rama parece haber evolucionado y haberse “asentado”. Así, y siguiendo las declaraciones de los miembros de Rama en el citado programa de Álex García y su equipo, no es difícil equiparar su “teología” con las estructuras básicas de cualquier religión.

La identificación de la figura de Sixto Paz con la del profeta es evidente. Su imagen y su discurso han sido el núcleo fundamental de todo el meollo, y parece seguir siéndolo en la actualidad.

Puede apreciarse una especie de “dogma” o cosmovisión, sustentado en siete leyes universales “que rigen el macrocosmos y el microcosmos: mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa-efecto y generación”.

Asimismo, en lo que podríamos asimilar a los “sacramentos”, hay 24 prácticas básicas dadas por los guías “para despertar habilidades”.

Como novedad, a modo de liturgia, en sus prácticas de grupo, los guías “desde la cuarta dimensión” ponen en las manos de los miembros de Rama “cristales de cesio”. El bueno de Álex, como buen periodista, interroga a Gloria, de Rama, sobre la posibilidad de ver con sus propios ojos uno de esos cristales. Gloria aclara, que “no se ven” ya que nuestro cuerpo lo absorbe “en su torrente sanguíneo”.

Llamamiento cósmico

Siempre que no podamos hablar de “secta destructiva”, cada cual es libre de entretenerse como más le viene en gana: los hermanos mayores, el fútbol, la iglesia, la ornitología, Atrezzo, la política, la parapolítica, la feligresía de Federico Jiménez Losantos… no dejan de ser pequeñas variaciones de la necesidad sectaria que compartimos todos los seres humanos.

Por ello, todo este asunto de Rama no pasaría de resultarme simplemente algo simpático si no fuera por un momento del programa en el que la sonrisa se transforma en cabreo.

Me refiero a una mención, premeditadamente difusa, de que los guías tienen conocimiento de lo que va a ocurrir. Todo un clásico renovado con nuevas fechas. En el programa se mencionan Londres y el 11 M, el tsunami…

Desde aquí hago un llamamiento público y sideral. Desde la humildad de alguien con las vibraciones un poco alteradas por tanta miseria, ofrezco a los guías del cosmos mi dirección de correo electrónico y el espacio de esta bitácora para que, tan pronto como tengan conocimiento de semejantes desastres, se pongan en contacto conmigo. Podremos así alertar a quien corresponda, tomar las medidas adecuadas y salvar muchas vidas.

Juro y rejuro que si de este modo se pueden rebajar los efectos de tsunamis en el Pacífico, masacres en Londres, o racimos de bombas asesinas sobre el cielo de Bagdad, me haré fiel seguidor de su doctrina y vibraré al ritmo que más deseen.

Bien, ya sé lo que me van a decir ahora. Pues no, señores guías cósmicos, ya no valen excusas del tipo “Vds. deben darse cuenta de sus propios errores para evolucionar”. Algo parecido ya nos lo contaron en la otra secta, la iglesia católica de toda la vida.

Hermanos de arriba, permítanme gritárselo. El que, conociendo los acontecimientos futuros, permite que tales desastres sucedan “para que evolucionemos” no es un hermano. Es, simplemente, un miserable. Evolucionado, tal vez… pero tremendamente miserable.

Los magnicidios, tanto si han resultado exitosos como si han fracasado, siempre han despertado las sospechas del pueblo llano. A las personas del montón nos resulta poco creíble que las acciones para acabar con personajes que manejan una cantidad considerable de poder e influencias se deban a la chaladura de algún perturbado.

Esas sospechas se acrecientan cuando están medianamente fundamentadas. Pese a ello, las versiones oficiales se mantienen inmutables. Aún hoy, fíjate cómo está el patio, hay quienes sostienen que Kennedy fue asesinado por un chalado que disponía de una bala milagrosa. Suele tratarse de gente acostumbrada a digerir mentiras (como tú, como yo y como todos), pero que es capaz de defender esas mentiras que le cuentan como una verdad inmutable.

El intento de magnicidio que nos interesa ahora es el que desarrolló un 13 de mayo de 1981, cuando el turco Ali Agca disparó cuatro veces contra Juan Pablo II. Agca accedió al Vaticano tras un camino de rosas: condenado por asesinar al director de un diario progresista en Estambul, logró escapar de una cárcel de alta seguridad y se paseó durante dos años por toda Europa sin ningún problema mientras planeaba el magnicidio.

En esta ocasión se dio el proceso contrario. Agca no fue presentado ante el mundo como un simple chalado. Se oficializó la versión conspirativa. A falta de una versión oficial y consensuada, pasados 24 años, aún hoy se mantiene en pie la versión oficiosa: el KGB intentó retirar del mapa a un Papa molesto. Para ello “subcontrató” al servicio secreto búlgaro, quien finalmente recurrió a Agca, la mano ejecutora de la conspiración soviética.

Esta versión siempre me ha recordado a los ñoños pero entrañables capítulos de la serie “Se ha escrito un crimen”. Esta serie estaba protagonizada por una anciana bastante gafe: lugar por donde pasaba, lugar donde había un fiambre. Y tras el crimen, siempre aparecía alguien que despertaba todas las sospechas. Acostumbraba a tener cara de malo, con perilla y todo.

Parece una regla de oro de la criminología popular: el principal sospechoso es quien tiene motivos para ver al muerto bien muerto. En nuestro caso, el sospechoso lógico es el KGB.

El gobierno búlgaro actual niega cualquier participación de sus servicios en la trama contra el pontífice. Pese a desclasificaciones e investigaciones, aún nadie ha presentado una prueba concluyente de que Agca fuera dirigido por los búlgaros ni por los soviéticos.

Una Virgen estratega

Juan Pablo II, desde el mismo momento de su elección, jugó un importante papel en el devenir político del siglo XX. Mediante una divina combinación de oración, reuniones semanales con la CIA y financiación ilegal del sindicato polaco Solidaridad, Wojtyla puso su gran granito de arena en la desmembración del denominado “bloque comunista”.

Fue una cruzada inspirada muchos años atrás, cuando la mismísima Virgen María, preocupada por la geopolítica del siglo XX, decidió tomar cartas en el asunto, descendiendo al mundano mundo y advirtiendo a unos pastorcillos de Fátima sobre las maldades del comunismo.

Pero el periodista norteamericano Gordon Thomas ha planteado recientemente una nueva vía de investigación. Según sus informaciones, el Mossad israelí consiguió manipular a Wojtyla, suministrándole “pistas” sobre el verdadero origen del atentado: detrás de la mano ejecutora de Ali Agca se encontraría el propio ayatolá Jomeini, el mentor de la revolución islámica persa. Según el discurso mantenido por el Mossad, Agca habría sido entrenado en Irán para acabar con la vida de Wojtyla.

Siguiendo la argumentación de Thomas, el servicio secreto israelí consiguió así moderar las simpatías que Wojtyla mostraba hacia la causa palestina y hacia el mundo musulmán en general, logrando a su vez credibilidad en un Vaticano que aún no había reconocido diplomáticamente al estado de Israel.

Esté quien esté detrás de la mano de Agca, está claro que la fecha del atentado (aniversario de las apariciones de Fátima) no fue elegida al azar. Personalmente, no logro entender en qué benefició la elección de esa fecha tan señalada a los ateos comunistas o a los infieles islamistas persas.

O quizás, quién sabe, la fecha fue hábilmente elegida por la inmaculada mano de la Virgen de Fátima, también conocida como la Virgen estratega, aquella que logró desviar las balas asesinas de Ali Agca y que estudió con tanto acierto la forma de acabar con el ateismo soviético.

Es tiempo para el recuerdo. La Segunda Guerra Mundial, además de acabar con la vida de unos 50 millones de seres humanos, dejó una serie de consecuencias importantísimas para nuestros días y fue determinante en la configuración de nuestro mundo actual.

Continuamente se sigue recordando la segunda gran guerra del siglo XX: hace unos meses se rememoraba el momento en el que los aliados desembarcaban en Normandía, reconquistando la Europa continental ocupada por los nazis. En Israel se ha inaugurado no hace mucho un museo que recuerda el Holocausto, con la intención de que no olvidemos lo que pasó a millones de judíos, homosexuales, comunistas y demás “desviados” de la norma nacionalsocialista. La película “El Hundimiento” recrea los últimos días antes de la caída de Berlín y el escritor británico Antony Beevor sigue cosechando éxitos con su imponente recreación de episodios fundamentales de la contienda.

Ahora es el historiador Reiner Karlsch quien asegura en un trabajo de investigación que la Alemania del Tercer Reich logró desarrollar la bomba atómica, aunque lo hizo demasiado tarde. Así, científicos alemanes habrían logrado llevar a cabo con éxito tres pruebas nucleares en Turingia y en la isla de Rügen

La hipótesis de Karlsch pone en revisión la versión oficial comúnmente aceptada por la historiografía oficiosa: aunque alemanes intentaron desarrollar una bomba atómica, siempre estuvieron muy lejos de conseguirlo.

El arma definitiva

Siempre se ha señalado el sabotaje de la central de Telemark como un hito que ayudó a acabar con las esperanzas alemanas en conseguir la bomba. En esta zona de la Noruega ocupada por los nazis se encontraba la central hidroeléctrica de Norsk Hydro, que había sido adaptada para la producción de óxido de deuterio, la famosa “agua pesada” tan necesaria para la producción de la siniestra bomba.

Más allá de esa operación, no parece haber nada definitivamente demostrado en torno a la capacidad atómica del Tercer Reich. Tradicionalmente se han achacado a la propaganda de Goebbels o a un simple mecanismo de defensa mental -la esperanza es lo último que se pierde- los rumores que sobre un arma definitiva corrían por la Alemanía rodeada y claudicante. Esos rumores han seguido dando que hablar hasta nuestros días, generando todo tipo de especulaciones, algunas de las cuales apuntaban, efectivamente, a una explosión atómica en Rügen.

Ahora, la hipótesis de este historiador alemán traen aire fresco a la siempre necesaria revisión de nuestro pasado. Karlsch parece aportar nuevos testimonios de testigos y documentos de la inteligencia soviética. Algo de agradecer en un tema quizás demasiado influenciado por todo lo que en su día afirmaron Louis Pauwels y Jacques Bergier en su mítico “El retorno de los brujos”. Historias que han sido repetidas y recocinadas en demasiadas ocasiones, la mayoría de las veces sin el necesario ejercicio de contrastación .

Las consecuencias de aquella fatídica guerra no cambiarían en nada si algún día se lograra confirmar la hipótesis de trabajo de Karlsch. El arma atómica quedó bajo el control de los aliados, como bien recuerdan especialmente los habitantes de Hiroshima y Nagasaki. Pero sin duda supondría un nuevo paso hacia el esclarecimiento del debate histórico referente al desarrollo científico de la Alemania nacionalsocialista y a su posterior reciclaje y aprovechamiento por parte de los aliados.

De repente la carretera se ha complicado. Aun estando en pleno corazón de Araba, oficialmente me encuentro en tierras bajo jurisdicción burgalesa. He entrado en el Condado de Treviño y me dirijo a Ochate.

Se trata un lugar que es mucho más que un simple despoblado. Ochate se ha convertido en una verdadera Meca para quienes se sienten atraídos por el misterio.

Tras una serie de sinuosas curvas, un letrero señala la pequeña población de San Vicentejo, desde donde una pista pedregosa parte hacia el despoblado. Dejo el coche en un giro de la pista, cerca de un pabellón. Compruebo que no pueda molestar ni cerrar el paso a nadie. Y es que todos los cuidados son pocos en un entorno en el que muchos lugareños están hartos de molestas visitas. Unos 20 minutos de suave caminata me llevan al viejo torreón.

No es gran cosa lo que queda de Ochate. Una cuantas paredes derruidas recuerdan lo que en su día fueron la morada de sus habitantes. De la iglesia de San Miguel sólo queda en pie el mencionado torreón, que se ha convertido en un verdadero icono de lo paranormal. Las lúgubres siluetas de dos árboles secos dan un aspecto más siniestro al entorno.

Si la visita se realiza entre semana será más fácil no encontrarse con nadie. Y es que no es frecuente tener el privilegio de estar solo en Ochate. Los fines de semana el pequeño pueblo suele estar de nuevo habitado. Jóvenes y no tan jóvenes se dan cita en sus campas para pasar la noche. Son legión los curiosos que se acercan, grabadora en mano, en busca de psicofonías y experiencias fuertes. Y pese a que probablemente sean mayoría los que se acercan desde el respeto al entorno, otros muchos han convertido el torreón y sus alrededores en un verdadero vertedero de latas y botellas.

La puerta de los lobos

Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca, dictaminó recientemente su nombre oficial en euskera: Otxate. Aunque también se le ha llamado Otsate, un nombre quizás más fiel a la probable raíz de su toponimia: “otsoen atea”, la puerta de los lobos.

La fama negra de Ochate tiene su origen principal en un artículo publicado hace ya muchos años por Prudencio Muguruza. En ese artículo Muguruza aseguraba que Ochate fue asolado por tres epidemias que diezmaron a la población. Esas supuestas epidemias no tuvieron ninguna incidencia en los pueblos colindantes, cebándose por alguna razón especial en Ochate. Muguruza es también el autor de una polémica fotografía conocida como “El ovni de Treviño”, y en la actualidad “ejerce” de tarotista.

Desde entonces se han multiplicado los testimonios de fenómenos supuestamente paranormales en torno a esta “puerta de los lobos”. Grabación de psicofonías, avistamientos de ovnis, espectros… Así, las historias sobre Ochate se han transmitido y retroalimentado por los medios más diversos: de boca en boca, en libros y revistas, en programas de radio o a través de internet.

Una historia en revisión

Actualmente algunos investigadores y aficionados al misterio están revisando las afirmaciones de Prudencio Muguruza. Investigadores como Enrique Echezarra, por ejemplo, ha puesto en duda la existencia de las tres famosas plagas. Sencillamente no existe documentación ni testimonios que demuestren la existencia histórica de esas plagas, ni tampoco ningún indicio fiable y contrastado de que alguna vez esos testimonios hayan existido realmente.

Es evidente que la historia de Ochate requiere una revisión. En ese empeño, desde hace unos cuanto meses funciona a través de internet una comunidad virtual llamada Amigos de Ochate. En torno a este icono del misterio se han ido reuniendo una variopinta selección de contertulios que comparten opiniones, informaciones y puntos de vista diferentes.

Desde Amigos de Ochate se está haciendo escepticismo con mayúsculas. Un escepticismo integral, que parte de la base de acoger con respeto y atención todas las informaciones y opiniones en torno a este asunto. Lo generado en Amigos de Ochate constituye un pequeño ejemplo de cómo se puede trabajar con seriedad y rigurosidad, lejos de las actitudes intransigentes y supuestamente escépticas a las que tan acostumbrados nos tienen algunos grupúsculos de iluminados.

Queda aún mucho por aprender de Ochate. Desde los aspectos puramente históricos hasta las conclusiones que pueden sacarse a nivel antropológico o social: cómo se transmiten y distorsionan las historias, cómo se forma nuevo folklore, o qué papel puede tener la sugestión y las expectativas creadas.

Y, quién sabe, quizás podamos aprender algo más desde las mismas fronteras de la realidad. Desde la puerta de los lobos.

Ovnis sobre Irán

Durante las últimas semanas ha aumentado considerablemente la actividad ovni en Irán. Según informan medios de comunicación iraníes, los objetos parecen mostrar especial predilección por las instalaciones nucleares del país que separa Irak y Afganistán.

No es la primera vez que ocurre algo así. Hacia mayo de 2004, coincidiendo con la difusión mundial de la filmación de ovnis en México, llegaron también informaciones sobre casuística ovni en el Golfo Pérsico.

Para contrastar esas informaciones me puse en contacto con un esperantista iraní, quien me confirmó que esos casos estaban provocando una gran polémica en el país. El debate me resultaba extremadamente familiar. Según me relataba el propio Amir, mientras algunos hablaban de extraterrestres, otros señalaban como culpables de las observaciones a aviones de reconocimiento de potencias extranjeras. Aunque existía una tercera opinión que, cómo no, achacaba los avistamientos a un todo clásico: nuestro querido Venus, el planeta más polifacético, bailarín y juguetón del firmamento.

En el punto de mira

Somos muchos los que creemos que detrás de los casos ovni no atribuibles a causas naturales se encuentran tecnologías terrestres no declaradas. Especialmente aviones de espionaje y reconocimiento, así como prototipos secretos que no serán de dominio público hasta dentro de muchos años, cuando queden prácticamente obsoletos y hayan sido sustituidos por nuevas tecnologías. Unas tecnologías que, presumiblemente, actuarán a su vez bajo el más estricto de los secretos.

Es en este ámbito donde la ufología, el estudio de los No Identificados, demuestra su enorme potencialidad para aportarnos claves sobre los movimientos que no se declaran al gran público.

Así, podemos suponer que Irán esta de nuevo en el punto de mira de esa guerra secreta que no aparece en los telediarios, una guerra que probablemente lleguemos a conocer (en parte) hacia el 2055.

Son de sobra conocidas las razones que han motivado la “conquista” de la región. Las invasiones de Irak y Afganistán han servido para renovar arsenales y probar el nuevo armamento. Han sido un excelente motivo para hacer maniobras reales y, cómo no, para establecer grandes negocios: control del petróleo y des sus vías de distribución, reconstrucción de todo lo destruido y establecimiento de nuevos mercados.

Pero es quizás el control militar de la región lo que suponga una mayor ventaja. Se posibilita así el establecimiento de puntos de control para el que presumiblemente sea el gran enemigo del Tío Sam en el siglo XXI: China.

Aún así, y aunque en principio podamos pensar en Estados Unidos como responsable de los nuevos ovnis avistados en Irán, existen motivos para ser cautos a la hora de atribuir la paternidad de los Venus bailarines.

Con los medios que en ocasiones sabemos y en otras presuponemos que disponen la NSA o la NRO norteamericanas, ¿para qué unos vuelos de reconocimiento a tan baja altura? ¿Se trata realmente de conseguir información, o es una operación destinada a provocar la alarma? ¿O hay acaso alguna otra potencia interesada en saber qué se esta cociendo en Irán?

Se abren las apuestas para buscar respuestas. Aunque… esperen. Quizás nos precipitemos.

Ya verán como sale algún expertólogo hablando de Venus.

Poco antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, los aliados iniciaron una alocada carrera. Su objetivo era claro: adquirir los conocimientos de Alemania.

Hoy es día de partido, y alrededor del estadio se ha reunido un buen montón de gente. No sabemos cuáles serán los equipos que se enfrentarán, aunque, a decir verdad, tampoco nos importa demasiado. Hemos puesto nuestra atención en otro lugar. Son restos de grandes construcciones y están esparcidos alrededor del estadio.

Se trata del enorme complejo construido por los nazis para la gloria del partido NSDAP. Estamos en Nuremberg, la ciudad elegida por las SS para escenificar sus impresionantes desfiles. El lugar donde se aprobaron las leyes contra los judíos. Precisamente por todo lo que representó esta ciudad, una vez terminada la guerra, fue elegida por los aliados como sede de los tribunales que juzgarían a los nazis.

Muchos jerarcas nazis fueron condenados aquí, lo que supuso la pena de muerte para algunos de ellos. Pero, mientras ante los ojos del mundo se estaba representando ese proceso, otros muchos criminales de guerra tuvieron un destino muy diferente…

Muchos nazis lograron escapar del castigo aliado. España e Italia en un principio, y Suiza en una segunda fase, fueron verdaderos trampolines para su huida. Haciendo escala en esos estados, muchas veces con la imprescindible ayuda del Vaticano, estos nazis consiguieron exiliarse en el cono sur latinoamericano. El doctor Josef Mengele, por ejemplo, vivió sin problemas en Sudamérica durante 33 años. Mengele había cometido horrendos crímenes en diferentes campos de concentración, pero aún así logró evadir la justicia aliada durante toda su vida. Otra suerte muy distinta fue la que tuvo Adold Eichmann. En 1960 el Mossad israelí logró secuestrar en Argentina a este criminal de guerra, siendo posteriormente juzgado y ahorcado en Israel.

Ésta es la historia conocida. Pero se conoce mucho menos el destino de un tercer grupo de nazis.

Paperclip

La carrera por hacerse con los secretos de Alemania dio comienzo poco antes de acabar la guerra, cuando Alemania estaba ya a punto de colapsarse. Norteamericanos e ingleses por un lado y soviéticos por otro se emplearon a fondo para conseguir una serie de conocimientos acumulados por Alemania. Así, con la guerra aún inacabada, grupos especiales de Estados Unidos y el Reino Unido iniciaron una frenética búsqueda
de expertos en codificación y maquinas de cifrado. Eran miembros del recién estrenado grupo TICOM, que tuvo como objetivo principal el hacerse con los secretos criptográficos del Tercer Reich.

Los alemanes habían conseguido romper los códigos secretos soviéticos, y los miembros de TICOM tenían como misión obtener esa información. Y la obtuvieron. Así, durante más de cinco años, los norteamericanos pudieron leer todas las comunicaciones secretas de bando soviético.

El conocimiento de esos códigos supuso una gran ventaja para los occidentales durante los primeros años de la Guerra Fría. Pero, además de esos códigos, los aliados obtuvieron otro tipo de ventaja. Toda la red de espionaje que los nazis habían conseguido incrustar en la Unión Soviética estaba bajo la supervisión de Reinhard Gehlen. De este modo, tanto la información obtenida por los servicios de inteligencia (Abwehr) como la red de espías distribuida por todo el bloque comunista se puso al servicio de los norteamericanos.

De Londres a la luna

Pero la inteligencia no era el único caramelo ansiado por los aliados. Los científicos alemanes habían conseguido unos adelantos asombrosos, y obtener toda esa información era algo vital. Es entonces cuando en Estados Unidos se puso en marcha la operación Paperclip, que tuvo como objetivo el reclutamiento de científicos que habían trabajado para el Tercer Reich. De esta manera, muchos se libraron de una condena perpetua o una pena de muerte, consiguiendo un nuevo empleo al otro lado del Atlántico. Se manipularon a propósito los expedientes militares, “olvidando” por completo cualquier crimen cometido por estos científicos.

Sin lugar a dudas, el caso más conocido es el del científico Wernher Von Braun, director del centro de investigación aeronáutica de Peenemunde. Allí se llevaron a cabo horribles experimentos: aceleraciones extremas, mediciones de respuesta ante la falta de oxígeno, ensayos de grandes presiones… utilizando prisioneros humanos como cobayas. Von Braun fue además el padre de los cohetes V-1 y V-2. Estas armas utilizadas para bombardear Londres fueron, paradójicamente, las precursoras de la tecnología que posibilitaría que la bandera norteamericana llegase a la luna. A Von Braun se le asignó un alto puesto en la NASA, resultando su ayuda imprescindible en la carrera espacial.

Aunque muchos secretos del Tercer Reich van saliendo poco a poco a la luz, las piedras de Nuremberg y de toda Alemania guardar aún numerosas sorpresas. Han pasado ya bastantes años desde que Hitler vociferara desde aquí sus discursos racistas. Pero en el lugar habitual de desfile de las SS el ambiente de hoy es muy distinto. Los jóvenes alemanes disfrutan del skate.

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